¡No lo mires! ¡…este niño es nuestro!”


preludio Hacía mucho tiempo que no paraba a mirar el escaparate que exhibe maravillas con frecuencia … se dispusieron a cerrar. De repente me llamó la atención la voz de una mujer poco más allá, dudé si era una madurita o una joven, percibí una mezcla que me resultó desconcertante, pero sus ropas caras destacaban con claridad. Ella muy desenvuelta le dijo algo a un hombre joven junto a un niño con las correas tan ajustadas que no se podía mover dentro del carricoche, parados en la entrada del callejón bastante cerca de mí.

 No sé por qué me fijé que acera adelante otro tipo meneaba un billete de poco valor para atraer a la chica, ella le respondió que eso era muy poco, el del billete le contestó que la próxima vez le daría más. El hombre joven junto al niño le gritó a la mujer con tono contenido, que acaba de follar con él y no podía ir ahora con otro, ella contestó que quería más dinero y tenía ganas de follar, y le indicó al del billete de cinco que siguiese caminando que ya iba ella detrás. Después le dijo al otro, que le dejaba al niño, y que no iba a tardar mucho. Yo me quedé sin respiración, pero hice como si no me enteraba de todo aquello. A continuación ella añadió: “…Y contrólame a esa…” El niño gritó con desesperación algo así, como… “¡…no me dejes con más desconocidos…!”.

 Yo no daba crédito. Y unos segundos antes acababa de ver un coche de la policía llegar a la plaza lentamente y de repente acelerar como para una urgencia, me quedé con la boca abierta al verlo salir disparado sin sirena y derrapando al girar en la esquina.

 Miré para el niño. Con sus ojos claros llenos de angustia y su cara bañada en lágrimas y mocos intentaba salir del carricoche, entonces él también me miró y exclamó: “¡Mi madre es prostituta y me deja con todos los hombres con los que está y me hacen cosas malas! ¡Ayúdame! ¡…Soy un niño!”

Yo estaba en proceso de recuperación de un envenenamiento, que me había dejado sin gusto, sin tacto, sin olfato… todos mis sentidos habían quedado anulados y mi memoria vacía, tuve que aprender a caminar, a hablar… prácticamente salí de la muerte, pero me llevaría más de cinco años recuperar todas mis aptitudes naturales y mi recuerdos, toda mi vida había desaparecido, pero a esas alturas, yo sabía ya, que había sido un intento de asesinato y cómo había ocurrido, y mucho más. Había recuperado ya gran parte de mi memoria, pero aun así, me pregunté cómo iba a poder manejar lo que estaba viendo, a pesar de salir de casa siempre con la sensación de que me recuperaba y con la necesidad de tener contacto con el exterior para sentirme viva, aunque procuraba observar cada movimiento que percibía a mí alrededor.

Y a veces recaía sin saber por qué…

No supe por qué me impresionaba tanto ver la cara de ese niño, tenía algo que me recordó al Amor de mi vida, y junto con aquella exhibición de depravados, en pleno medio día en la plaza del Carmen, creí que no sería capaz de poder moverme del sitio. Volví a mirar al niño. Mientras sollozaba decía que quería salir de allí, que la madre no lo quería, que le obligaban a ver cosas…muy malas… y además… lo dejaba con los hombres después de joder con ellos…

 Parecía un niño grande, pero hablaba, como un niño más que grande, su lenguaje era de adulto… y vivía cosas de adultos… degenerados.

 De repente el individuo giró el carricoche y agachado frente al niño dijo: “…yo… soy… amigo… de tu… madre…” Luego el niño empezó a reírse a carcajadas. Quedé tan desconcertada…

 Después de ver y oír todas esas aberraciones en un momento, el niño se reía. Pensé que el mundo no regeneraba y cada vez que salía de casa lo veía peor, ¿hasta un niño en carricoche se reía de mí? Encontrarme con casos lamentables las pocas veces que salía ya era frecuente, pero esto….

 Intenté ver otra vez la cara del niño. Aquello no tenía ni pies ni cabeza. Quizás fue en ese momento cuando vi, por un instante, a un hombre pasar con pajarita y un periódico en la mano y al menos le oí comentar algo sobre, denunciar, y el individuo con aspecto de nazi de los dioses caídos respondió algo sobre, follar.

 Mientras el tipo seguía agachado frente al niño a su cargo, de modo que el niño quedó oculto de mí vista, mirándome con odio, bisbiseó: “…Tú no puedes… ver… a este niño… ¡…no lo puedes mirar! ¡ ¡…este niño es nuestro!”

Seguí camino con la sensación de que había algo que yo no acababa de ver y me hice la desentendida. Y la realidad es que no entendía a penas nada…de nada. Después de un par de pasos volví atrás. Me metí por el callejón siguiendo los pasos del energúmeno con su irascible cara de mandatario en una de nazis, llevándose al niño, en principio aterrorizado… Algo le hizo para reírse luego con aquellas exageradas carcajadas… Pero no pude ver nada… Me adentré intentado ver alguna sombra, algún rastro que me indicase por dónde fueron o dónde podrían haber entrado, pero lo único que noté fue, que me vigilaban, sin poder siquiera intuir por dónde había desaparecido el otro con el niño.

 Mientras yo salía de vuelta del callejón, al otro lado de la plaza vi a un tipo al que no le pude ver la cara, intenté ver sin parecer que yo observaba, y fue como si su perfil me sonase de algo, además, sentí como si yo fuese la diana de su objetivo. Lo destacable en él era, un tipo redondeado con el pelo greñoso, no pude ver más, aunque sí, oí sus pensamientos: <<…vio todo esto pero le va a desaparecer rápidamente de la me…>>

Sentí con claridad que al menos uno me acechaba desde el lado contrario de la plaza, y frustrada al no saber por dónde se había metido el otro con el niño, no supe por dónde dirigirme. Pensé meterme por la calle Corrida pero la vi tan solitaria que giré de repente por donde pasaban coches y así me pudiese ver más gente por la acera. Intenté que nadie pasase cerca de mí, inconscientemente, o consciente no estoy segura, pero sabía que podrían dispararme, y también, que podrían endosarme alguna droga. No sé cuánto tiempo simulé que me rascaba la nariz para no respirar cualquier cosa que pudiesen tirarme a la cara, ya había sufrido otros incidentes de esa clase, con los polvos del olvido, como los llamo yo, en un segundo, te quedas desorientada por completo y no sabes siquiera de dónde vienes ni a dónde vas. A pesar de las experiencias y las precauciones, en cualquier momento puede ocurrir, y cuando te lo tiran a la cara, en instantes, no sabes qué ocurrió, hasta que te ves amenazada por alguna circunstancia parecida y regresa a tu memoria que esa posibilidad está siempre al acecho, como en mi caso.

 Llevo casi toda mi vida procurando protegerme de todo eso y de todos ellos. Y también al de cara de nazi como al… greñas de toda la vida, lo había visto a través de los años de forma esporádica, aunque más veces de las que yo hubiese querido, y en realidad, algunas de todas esas situaciones ya estaban escritas en mis libros, y publicados.

A veces recaía sin saber por qué…hasta que dejé de salir de casa si no era imprescindible y continué sólo con mi trabajo de escritura, y al fin, la recuperación fue completa… al menos quiero creer que es así, pero ahora, estoy segura de que también me administraron alguna clase de sustancia durante esta fase de recuperación de mi propia vida, incluso, en alguna ocasión me di cuenta de la jugada, y hubo testigo, lo vio todo como yo, y la táctica fue muy inquietante… también usan gotitas… pero no puedo extenderme con detalles ahora.

 Y la verdad es que no recuerdo nada más de ese incidente de la plaza del Carmen, ni cómo me alejé de la zona, yo diría que al final, el malasombra greñoso que me acecha desde niña, me salió por algún sitio, y no volví a recordar nada de ese deplorable encuentro con un delito condenable ocurrido a la luz del medio día entorno al año 2014, hasta que llegó octubre 2016, cinco meses después de haber visto a un niño en el supermercado de mi barrio y metérseme en la cabeza, que yo había visto a ese niño en algún lugar, y en quién, podría ser ese niño, y así, mi memoria empezó a desvelar las veces que lo había visto, y escuchado, y las veces que había oído hablar sobre él a través del tiempo, en diferentes situaciones y lugares, pero siempre, menos las dos últimas veces en el supermercado de mi barrio, pidiendo ayuda, diciendo que su madre era muy mala y lo trataba muy mal, que ella se iba con todos los hombres que veía y luego lo dejaba solo con ellos, que le hacían cosas muy malas, y muy feas… sin dejar de pedir ayuda, ayuda… ayuda…ayuda…

Un día de tarde llegó derrapando con su triciclo a la terraza… le pregunté si lo sabía su padre, me contestó que su padre no hacía nada… “…que sólo andaba de tras de una mujer que no le hacía caso”. Sin entender realmente que pasaba con todo aquello le respondí que debía pedir ayuda a su padre… hasta que yo pudiese llegar a encontrar respuestas…y las que faltaban a mi propia vida… para poder entender… De ese niño sólo sabía que se parecía al Amor de mi vida, incluso pude haber visto al niño media hora antes, y en mi mente ser sólo como un vago y desubicado recuerdo.

 Durante esos cinco meses no dejé de rememorar situaciones con ese niño, parecía como si nunca hubiese existido en mi vida, hasta el día en que el padre lo puso entre él y yo y casi choco con el niño mientras yo miraba los ojos que tanto anhelaba ver, entonces fue cuando el niño clavó sus ojos en los míos, y así, se empezaron a revivir poco a poco todas estas realidades en mi memoria, y en este testimonio, he empezado por la última situación horrible que me reveló, y es sólo una más, entre tantas otras absolutamente abominables.

 Contaré sólo un par de sucesos muy significativos y esclarecedores para entender la gravedad de todo este asunto, y algunos detalles más, necesarios para ponernos en situación, de la forma más abreviada posible.

Esta otra extraña realidad ocurrió en el transcurso de este mismo año, o como mucho, en el último trimestre de 2015: Yo venía del supermercado. Casi al momento de dar vuelta a la esquina escuche voces que salían de un coche aparcado en una parte muy discreta a medio camino del tramo que yo suelo hacer por esa calle. Oí a una mujer que decía a voces y mal tono, que ella no quería venir por aquí, que ella vivía en el centro. Estaba peleando con un tío que le respondió: “¡Tú sólo eres una puta!” Ella de inmediato contestó con tono agresivo, igual que el acompañante: “¡Pero soy rica!” “¡Si no estuviese yo, tú estarías pudriéndote con tu coño en una tumba!” En ese momento yo podía ver ya la cara de ella y se quedó pálida de repente, pero reaccionó diciendo que ella iba a disfrutar de su dinero. “¡Y no voy a venir aquí!” “Tú estás a mi cargo y tienes que hacer lo que yo te mande. ¡A mí ellos también me presionan! Y yo no voy a perder la vida por ti. ¡Antes de caer yo, vas a caer tú!” Entonces vi por un instante la cara del tipo, de inmediato la escondió mirando hacia abajo y ella detrás hizo lo mismo. Y ya no les oí más. Pensé que el camarero, además era macarra, pero los dos estaban metidos en una especie de mafia, yo no podía hacer nada ahí, ella también estaba en lo mismo y yo no sabía de qué iba ese trasfondo, en principio había pensado en pedir ayuda a la policía para la mujer. Luego simplemente recordé que esos andaban con un niño que parecía no tener nada que ver con ellos. Me pregunté dónde lo habrían dejado, y me estremecí, porque ya no eran horas de colegio, a las 6 1/2 de la tarde… las vacaciones acaban de pasar…pero no recuerdo cuales.

No sé cuántas veces los había visto con el niño por mi barrio y alrededores esa temporada, pero recuerdo las crueldades contra el niño, como por ejemplo una mañana: ‘…que entrase en el coche para que nadie viese que el padre lo engañaba’, en una tranquila calle cercana a mi casa, y el niño agitadísimo sin entender nada, frente a la casa en la que había llamado, ni le dejaron tiempo para sentarse…el coche desapareció de mi vista lanzado.

Otra tarde al oscurecer vi dar un tirón al niño mientras le grito “¡Tú abajo!”…para que no me viese entrar en mi portal, pero el niño y yo llegamos a vernos, aunque me hice la despistada, y así, el camarero que siempre va en la parte trasera del coche con el niño, le dijo a su socia que podía acelerar… “…Esa no se entera de nada”

Sin entender… sentí que ese niño estaba atrapado entre degenerados.

Y la parte siguiente la había visto antes, desde la Cuesta de las Ballenas:

 Había bastante gente pero no masificado como en agosto, me senté en el muro y vi que había niños jugando, no sé si algún otro me miró cuando vi que uno que destacaba entre los demás, me miraba fijamente y moviendo su cuerpo de un lado a otro sobre el triciclo, mientras pensaba: <> me produjo rechazo, no por su insistencia o porque destacaba en estatura o por el rubio de su pelo y los grandes ojos azules, era, la vestimenta… el reloj… me resultó ostentoso para un niño. Luego le contesté casi sin poder mantener su intensa mirada: <<…ya te vi. ¿…Y qué?>> Una chica salió de los asientos pegados a la pared y se acercó al niño rubio, pensé que sería la cuidadora, y sin más dio la vuelta y enfocó su mirada directa hacia donde estaba yo mientras yo cambié la mirada hacia atrás, porque vi venir esa reacción de ella.

 Entonces otra mujer empezó a hablar a voces, le decía a alguien que se marchara para la plazuela, que aquí nadie la quería ni ver, aunque en la plazuela también todos se iban cuando llegaba ella, que no era más que… no recuerdo como la calificó, y que estaba rompiendo muchas familias, familias de bien… y que al pobre niño le puso un nombre que todos los niños se reían de él al llamarlo. Entonces la chica que se había acercado al niño rubio, contestó que la gente era una ignorante, porque no sabían que era un nombre inglés, la otra le replicó, que esto era España y el niño español, y lo que no sabía nadie, era de dónde había venido ella…que había llegado aquí y no paraba de… ‘ensuciar’ todo Gijón, o una palabra parecida…

 Mientras esa mujer seguía hablado a voces, la que se acercó al niño le gritó que la iba a denunciar por estar diciendo esas cosas delante del niño, la otra continuó con su argumento: “¡Lo que no habrá visto y oído ya ese niño!” … El niño volvió a mirarme, yo lo estaba viendo todo en conjunto con la mirada perdida, porque intuí que algo, tenía que ver conmigo, aunque no supiese de que se traba, y el niño empezó a dar vueltas con el triciclo en círculo sobre sí mismo a toda velocidad y repitiendo en su mente una y otra vez: ”Soy un niño soy un niño soy un niño soy un niño…” entretanto, oí a la joven decir que había llamado a su novio, y la otra respondió que eso no era un novio, que ese era su macarra.

La mujer seguía con reproches hacia la joven y no pude llegar a oír todo porque ella estaba situada en la esquina del bar La Habana, pero luego le oí: ¡Yo tendría que denunciarte a ti! La pena es que no estoy suficientemente preparada para hacer que la verdad se vea. Pero a lo mejor hay alguien viendo esto que esté más preparada que yo y algún día…”

 Tranquilamente y sin más me levanté y caminé hacia la otra cuesta para adentrarme en Cimadevilla, porque sentí demasiados ojos sobre mí y no sabía que significaba todo aquello. Cuando yo me acercaba a la parte alta de la cuesta vi bajar al camarero del TNT, y vi que simuló no verme y escondió la cara. Creo que no llegué a asociarlo para nada con lo que estaba pasando allí debajo de la cuesta.

 En mi mente todo quedaba disociado.

Ese mismo camarero me había presentado a una mujer desde dentro de la barra y un día yo descubriría que era la misma que se puso cerca del niño con el original triciclo, en el bar mientras yo esperaba por una conocida, por eso le enseñé mi único libro publicado en papel, después de un vistazo por delante y atrás me contestó que ella sólo era prostituta y su jefe quería que follase con todos. Y se dio la vuelta, pero allí enfrente se morrearon un rato los dos, luego la vi salir por la puerta con el de aspecto de nazi.

Nunca vi demasiado tiempo su cara, sólo, percibí algo disonante, sin llegar a ver la discordancia, sin acertar si era joven o madura, pero sí sé, que tiene rasgos de mí cara, y eso, ya me lo dijo el hombre al que ella violó con ayuda del… macarra, con el hermano de este, y al menos otro más… pero todo organizado por su jefe malasombra.

 Durante más de seis años tomé nota de los recuerdos que regresaban y escribí las experiencias que habían marcado mi vida aunque desaparecidas al día siguiente… o minutos después de ocurrir. Escribir me ayudó a recuperar la memoria.

 Un demonio anduvo por la ciudad, y este dato, fue aportado por una chica que aprendía brujería con esa bruja prostituta, y cada día me parece más claro que fue ella quien en una terraza de la ruta un viernes o sábado noche, me endosó un cotilleo sobre la prostituta que intentó colarme como noticia… hasta me habló de un juicio para el cual la prostituta llevó dos abogadas y le sacaron mucho dinero al padre del niño, y un día yo me daría cuenta de que había reconocido a esas abogadas cuando pusieron la denuncia, en concreto vi bien la cara de una, a la otra no la vi con claridad: durante muchos años su jefe me tuvo atrapada y fui muchas veces a ese despacho de abogados; llegó Diana trabajando para el adversario del amor y la secundó Ricardo y Ana. La prostituta llevó también a una compañera para denunciar, y la volvió a llevar junto con otras dos… al supermercado de mi barrio más o menos al empezar la primavera de 2016.

Y otro detalle remarcable, de ese cotilleo nocturno: “…están esperando, a que ese hombre vuelva a salir de casa para darle otra sorpresa… Muyyy grande…” se quedó desorientada al pregúntale, quiénes, estaban esperando. Y eso también está escrito con otras muchas situaciones que viví y oí con el niño involucrado de un lado para otro, y puede que sea para los ciudadanos más urgente saber todo lo que pasa en el entorno que para la policía. Una de esas pocas veces que estuve en el tnt, vi al de aspecto de nazi avisando a un policía, de paisano, que no se preocupara que ya me habían administrado algo, arriba cuando entré en la calle, y me iba a volar todo de la cabeza, más o menos fue lo que le susurró. Ya dentro vi algunos policías más, y en otros sitios, también entorno a la prostituta y el niño, alguno incluso ha sido nombrado dios y salvador por un encapuchado, y con eso se le soltó la risa a otro de los congregados en la hilera dispuesta para el rito, y terminó asomando bajo la capucha, la cara del camarero del tnt.

Pero todo quedó grabado… en algún lugar…

Muchas veces a través de la vida he pensado que los lobos cuidan del gallinero. Una abogada me dijo en una ocasión que en la comisaría algunos, jóvenes, estaban muy maleados, incluso un superior me sacó de la mofas de un par de ellos por medio de una psicóloga de comisaría, hace muchos años, le pidió que me condujera a su despacho, porque había oído a unos cuantos cosas muy malas para mí cuando me vieron entrar, y me recomendó tener mucho cuidado por cualquier sitio que fuera, porque me conocía mucha gente y él sabían que yo estaba vigilada, aunque sin entender porque, sí sabía, que yo era una persona de bien. Así me lo dijo.

Y sin entrar en detalles, debo mostrar cómo tatarearon entre el camarero del tnt, su hermano y su jefe, este tema en el bar de la ruta que yo frecuentaba:

A penas había nadie, sé que estuve allí sólo un momento… y en un momento dado vi que ellos miraban para mí y empezaron a tararear, a la vez: “Tenemos un niño, tenemos un niño…” al final, uno dijo: “…y es muy rico…” otro siguió: “…muyyy… rico…” y el otro también lo repitió, y se reían mientras miraban para mí; luego el camarero del trio dijo: “…y no se entera de nada…no se entera de nada…” y continuaron riendo mientras yo salí del bar.

La prostituta es también bruja en la iglesia de Baal, iglesia que se incendió en medio del ritual en el cual, este niño en cuestión, era la ofrenda, o como quiera que lo llamen a ese despropósito. Ya lo tenían al lado de un altar cuando saltaron chispas de un enchufe y con rapidez se propagó el incendio… Estaba completamente drogado… Mientras la chica por sugerencia de su jefe malasombra luego huía acera adelante de la vista de la policía que llegaba, el niño se bababa y no podía ni levantar los parpados, ni en sus pensamientos era capaz de modular: <<…a…yu….daa… …a…yu…daaa…>>

Fui testigo de esas aberraciones y muchas más y lo escribí para que sirviese de ayuda en algún lugar competente, este último  párrafo y muchos más, recuerdos que no entraron en el último libro de la trilogía, Mujer en el Cielo, porque ya estaba publicado cuando mi memoria los desveló.

Y ¿no será que le hicieron la cirugía facial a la prostituta bruja antes de llegar a Gijón? Y con certeza y seguridad sé, que la obligan a vestir como yo, y además todas esa cosas se ven, aunque mi cazadora sea sintética y la de ella de piel. Y otro detalle, que me aclara lo que oí siete años atrás más o menos en la mente de la hermana malasombra y hace pocos días recordé: <<¡…vamos a hacer…una como tú!>> Pero en realidad el hermano hizo, otra como ella, aunque de las que cobran… El hermano mayor quiso que su hermana ocupara mi lugar, casarla con el Amor de toda mi vida, y drogaron a toda la familia: al codiciado hombre, al padre y a la madre, y todo esto con droga incluida nos lo contó una amiga de la malasombra en el descansillo de una academia, mientras intentaba sonsacarme, en septiembre de 2001, y esta chica odiaba al codiciado por los malasombra, y a mí también, y ella, dijo que sabría todos los movimientos, del envidiado, porque se iba a casar con un escolta de ese hombre. Ella apoyaba a su amiga malasombra, incluso del mote también me enteré por ella, los hermanos malasombra, y harían todo lo que pudiesen para que ese hombre y yo nunca pudiéramos acercarnos. Y yo misma había visto y escuchado cómo el malasombra propuso a la hermana, ocupar mi lugar, cuando ella era poco más que una adolescente, así luego podría follar con todos los que quisiera, según el hermano. A ella le entusiasmó la idea.

Todo este escrito es sólo una ínfima muestra de lo que ha llegado a recuperar mi memoria, y ha sido el suceso de prostitución a la luz del medio día con un niño incluido lo último que me ha desvelado.

 Mientras me recuperaba con lentitud, a veces pensé que mejoraba, otros días me sentí como un saco de piedras… Pero todo quedó grabado, en algún lugar, gracias a Dios.

 Igual que la prostituta a cargo del camarero, los miembros de la iglesia de Baal campan a sus anchas por la ciudad: engañan, compran con dinero, con sexo, o con miedo, colaboraciones y silencios, drogan, violan, niños incluidos, y matan. A la puerta de mi casa han venido más de una vez, de aquí y de allá, a rematarme, y no suelen ser caras repetidas, aunque sí usan tácticas parecidas, pero yo estaba avisada por varias personas desde hacía muchos años, y gracias a mí continua conexión espiritual con Dios, salí del oscuro abismo de la nada, y sé, quiénes son todos ellos, ya he visto que el mal tiene caras de hombres y mujeres, demasiadas, y sé lo que hacen y cómo lo hacen. Y cómo lo han hecho, durante cincuenta años de persecución, hasta que llegué a ver la cara de este niño con mi memoria curada, y la necesidad de ayuda del niño llegó a entrar en mi último libro editado, y todo lo anterior, lo que me trajo a esta situación actual y encuentro con el niño… necesité escribir toda una trilogía, y es, historia de la Tierra, cargada de sustancia para entender la realidad, donde criminales culpan del crimen a las inocentes víctimas.

 Muchos vecinos de la localidad también saben de una forma u otra algo de lo que sucede, está claro, y estoy segura, que la mayoría no quiere semejante banda de criminales cargados de envidia, codicia y odio, vanidad en definitiva, campando por la ciudad mientras dirigen vidas de gente de bien hacia el abismo, algunos, vaciados de alma.

Yo sólo he querido amor, y la verdad, toda mi vida, y el Amor de verdad, y mi amado también, nuestro amor ya empezó en la niñez, pero los adversarios del amor nos han acechado a los dos desde la primera vez que nos vieron mientras nosotros sólo hablamos de amor siendo niños. Los dos nos amamos. Y Dios lo sabe.

Me encontré en la Tierra con mi Amor, y con la verdad, pero también con muchos demonios y desalmados de aquí y de allá, y no es una forma de hablar, es la realidad: aquí y allá, drogan y violan a mujeres a hombres y a niños, sin escrúpulos, y matar, está dentro de los pactos que juran.

Yo seguiré en defensa de los valores humanos, quien se dice humano ha de responder con humanidad.

María del Rosario Cordero Tesón©® María del Rosario Cordero Tesón Todos los derechos reservados

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